martes, 2 de junio de 2015

Conclusiones

Todo lo mencionado anteriormente figura que hay que evaluar, y evaluar de manera adecuada, para establecer el grado de bienestar que da lugar el hecho educativo en cada una de estas etapas. No tiene sentido llevar a cabo una evaluación por el simple hecho de realizarla, ya que siempre se debe de hacer para mejorar y valorar los resultados. En educación, y en concreto en las aulas evaluamos para desarrollar y llevar a cabo una mejor planificación de los procesos de enseñanza y aprendizaje. No nos podemos olvidar de que para realizar esta evaluación se necesitan utilizar instrumentos que ofrezcan validez y fiabilidad en la identificación de los aprendizajes adquiridos. Las escuelas de hoy día, no sólo necesitan docentes formados en cómo enseñar los contenidos sino también sobre cómo evaluar en sus alumnos/as el proceso de aprendizaje. De nada sirve aplicar cualquier método para poder evaluar si los alumnos/as no han aprendido con la misma. Cierto es pues, que no todos los docentes cumplen  lo que aparece en tal leyes, ya que se basan en sus propios criterios y en muchas ocasiones no teniendo empatía hacia el alumno/a. Con la recopilación de legislación educativa que se  pone a disposición de la comunidad educativa se está facilitando el derecho y el deber a una valoración justa y objetiva de quienes promueven, facilitan e imparten la docencia y de quienes reciben sus frutos.

Para finalizar, cabe decir que la realización de este trabajo nos ha llevado a tener un concepto más amplio y claro de evaluación, ya que lo conocíamos de una manera muy escueta y no de esta manera tan profunda como hemos llegado a conocerlo. Nos ha permitido también conocer los distintos instrumentos y técnicas que nos permiten llevar a cabo a una evaluación adecuada.

Técnicas e instrumentos de evaluación.

Cabe decir en qué consisten las técnicas de evaluación, se trata pues de un conjunto de procedimientos o acciones que guían hacia la obtención de información importante sobre el aprendizaje de los alumnos/as. Los instrumentos de evaluación son los elementos o recursos fundamentales para poder llevar a cabo esa evaluación. Algunos de los ejemplos a destacar pueden ser:
En primer lugar, se encuentran las técnicas basadas en la observación, los instrumentos que podemos destacar son la lista de control, la cual registra la ausencia o presencia de un determinado rasgo, conductas o secuencia de acciones. También, la escala de estimación que es un listado de rasgos en los que se gradúa el nivel de consecución del aspecto observado a través de una serie de valoraciones progresivas; y los registros anecdóticos que consiste en una ficha en la que se recogen comportamientos no previsibles de antemano y que pueden aportar información significativa para valorar carencias o actitudes positivas.
En segundo lugar, en las técnicas basadas en pruebas, los instrumentos los cuales son interesantes destacar son la escala de estimación de respuestas orales la cual evalúa la capacidad del alumnado relacionada con la expresión oral , la comunicación verbal, vocabulario, fluidez, pronunciación, organización del pensamiento, etc. También, los cuestionarios de respuestas escritas que son pruebas planificadas y organizadas que ponen atención a objetivos y que contienen preguntas que deben ser respondidas exclusivamente por escrito; y la valoración de realizaciones prácticas que evalúa situaciones como prácticas de laboratorio, talleres, ejercicios físicos, prácticas de campo, etc.
En tercer lugar, en las técnicas basadas en la revisión de tareas, los instrumentos los cuales cabe destacar son los cuadernos de clase que realizan un análisis sistemático y continuado de las tareas diarias realizadas en clase o en casa. También, los informes y monografías que es una presentación escrita de tareas específicas encargadas; y el portafolio, que es una colección planificada de trabajos de cada alumno/a que demuestra el esfuerzo realizado, así como el progreso y desarrollo llevado a cabo por el alumnado en una materia específica.
Por último, y no menos importante, en las técnicas basadas en las entrevistas, como instrumento podemos encontrar el guion de entrevistas, el cual es una comunicación verbal planificada, utilizando guiones más o menos estructurados, que aporta datos útiles para conocer una determinada conducta.
No podemos olvidarnos de las listas de contejo, el cual es un instrumento que permite estimar la presencia o ausencia de una serie de características o atributos relevantes en las actividades.

La lista de cotejo consta de dos partes esenciales, la primera especifica la conducta o aspectos que se va  a registrar mediante la observación, y la otra parte consta de diferentes categorías que se toman como referentes para evaluar cada uno de los aspectos o conductas.

Desarrollo.

Para poder abordar este tema, vemos necesario hacer alusión a la Orden de 30 de Octubre de 1992. En esta ley los documentos básicos del proceso de evaluación son el expediente académico, las actas de evaluación, los información de evaluación individualizados y el libro de Escolaridad de La Enseñanza Básica en en la Educación Secundaria Obligatoria. En Bachillerato y Formación Profesional se utiliza Los Libros de Calificaciones. Los resultados de la evaluación y las calificaciones se expresan en los siguientes términos; en Secundaria la escala Insuficiente, Suficiente, Bien, Notable, Sobresaliente, y en Bachillerato y Formación Profesional se utiliza la escala numérica del 1 al 10 sin decimales.  
Centrándonos en las leyes actuales, vamos a presentar un análisis de la evaluación en cada una de las etapas educativas.
Según la orden de 12 de noviembre de 1992 sobre la evaluación en educación secundaria obligatoria la evaluación del aprendizaje de los alumnos será continua e integradora, aunque diferenciada según las distintas materias. Continua en cuanto que está inmersa en el proceso de enseñanza-aprendizaje del alumno con el fin de detectar las dificultades en el momento en que se producen, averiguar sus causas y adaptar las actividades de enseñanza-aprendizaje.
  • El carácter integrador de la evaluación en la Educación Secundaria Obligatoria exige tener en cuenta las capacidades generales establecidas para la etapa, a través de los objetivos de las distintas materias.
  • Los profesores evaluarán los aprendizajes de los alumnos en relación con el logro de los objetivos educativos establecidos en el currículo, teniendo en cuenta los criterios de evaluación.
  • los referentes de la evaluación continua serán los objetivos generales de la etapa y los de cada una de las áreas, así como los criterios de evaluación establecidos, con carácter general.
  • En el Proyecto Curricular deberán especificarse las situaciones, estrategias e instrumentos de evaluación más adecuados que ayuden a valorar los logros conseguidos y establecerse los instrumentos para la participación de los alumnos en el proceso de la evaluación a través de la autoevaluación y la evaluación conjunta.
  • La evaluación será realizada por el conjunto de profesores del respectivo grupo de alumnos, coordinados por el profesor tutor del grupo, y asesorados por el Departamento de Orientación del centro.
  • El profesor tutor de un grupo de alumnos tendrá la responsabilidad de coordinar tanto la evaluación cuanto los procesos de enseñanza y de aprendizaje, así como la función de orientación personal de los alumnos, con el apoyo del Departamento de Orientación del centro.
  • La valoración sobre el progreso del alumno en el aprendizaje se expresará  mediante la escala de calificaciones: Sobresaliente, Notable, Bien, Suficiente e Insuficiente.
  • Las calificaciones obtenidas por el alumno en el primer ciclo y en el tercer curso de la etapa se consignarán en el expediente académico una vez adoptado la decisión de promoción al finalizar su escolaridad.
  • Al término del primer ciclo y de cada uno de los cursos del segundo ciclo, se recogerá en las actas las calificaciones obtenidas por los alumnos.


  • Cuando algún alumno no haya conseguido los objetivos establecidos para el ciclo o curso, el tutor deberá especificar en el informe las medidas educativas complementarias encaminadas a contribuir a que el alumno alcance dichos objetivos.
  • Los profesores/as llevarán a cabo una evaluación inicial de los alumnos para detectar el grado de desarrollo alcanzado en aspectos básicos de aprendizaje y de dominio de los contenidos de las distintas áreas.
  • Las sesiones de evaluación, son las reuniones que celebra el conjunto de profesores del respectivo grupo de alumnos, coordinador por el profesor tutor, para valorar tanto el aprendizaje de los alumnos en relación con el logro de los objetivos del currículo, como el desarrollo de su práctica docente.
  • El Proyecto Curricular deberá incluir, al menos, los siguientes aspectos:
  • La adecuación de los objetivos a las necesidades y características de los alumnos.
  • La selección, distribución y secuencia equilibrada de los objetivos y contenidos por ciclo.
  • La idoneidad de la metodología, así como de los materiales curriculares y didácticos empleados.
  • La efectividad de los programas de diversificación curricular puestos en marcha.
  • La validez de los criterios aplicados en las adaptaciones del currículo para los alumnos con necesidades educativas especiales.

La evaluación en Educación Secundaria Obligatoria, según la Orden de 10 de agosto de 2007, presenta las características siguientes:
  • Evaluación inicial: Con objeto de garantizar una adecuada transición del alumnado entre la etapa de educación primaria y la de educación secundaria obligatoria, así como de facilitar la continuidad de su proceso educativo.
  • Evaluación continua: la evaluación continua será realizada por el equipo docente, que actuará de manera colegiada a lo largo del proceso de evaluación y en la adopción de las decisiones resultantes del mismo, coordinado por quien ejerza la tutoría. Dicho equipo podrá recabar el asesoramiento del departamento de orientación. El profesor o la profesora responsable de cada materia decidirá la calificación de la misma.
  • Sesiones de evaluación: A lo largo de cada uno de los cursos, dentro del período lectivo ordinario, se realizarán para cada grupo de alumnos y alumnas, al menos, tres sesiones de evaluación.
  • Los resultados de la evaluación de cada materia se expresarán por medio de calificaciones, en los siguientes términos: Insuficiente (IN), Suficiente (SU), Bien (BI), Notable (NT) y Sobresaliente (SB), considerándose calificación negativa el Insuficiente y positivas todas las demás. Estas calificaciones irán acompañadas de una calificación numérica, sin emplear decimales, en una escala de uno a diez, aplicándose en este caso las siguientes correspondencias: Insuficiente: 1, 2, 3 ó 4. Suficiente: 5. Bien: 6. Notable: 7 u 8. Sobresaliente: 9 ó 10.
  • Al terminar cada curso se valorará el progreso global de cada alumno y alumna en las diferentes materias, en el marco del proceso de evaluación continua llevado a cabo. La valoración del progreso del alumnado, se trasladará al acta de evaluación, al expediente académico del alumno o alumna y, en caso de que promocione, al historial académico. Para el alumnado con evaluación negativa, el profesor o profesora de la materia elaborará un informe sobre los objetivos y contenidos no alcanzados y la propuesta de actividades de recuperación. El alumnado con evaluación negativa podrá presentarse a la prueba extraordinaria de las materias no superadas que los centros docentes organizarán durante los primeros cinco días hábiles del mes de septiembre.
  • Los documentos oficiales de evaluación en la educación secundaria obligatoria son los siguientes: las actas de evaluación, el expediente académico, el historial académico de educación secundaria obligatoria y el informe personal.

Para poder tratar la evaluación en bachillerato, vamos a abordar las leyes de 1992 y 2008 que aborda tal etapa educativa. Para hacer alusión a la orden de noviembre de 1992, cabe destacar que en la Ley Orgánica 1/1990, de 3 de Octubre, de ordenación general del sistema educativo, en su artículo 25.3. fija al bachillerato la función de proporcionar a los alumnos una madurez intelectual y humana, así como los conocimientos y habilidades que les permitan desempeñar sus funciones sociales con responsabilidad y competencias. Y capacitarlo para el acceso a estudios superiores. En el Real Decreto 1179/1992, de 2 de octubre, llama la atención que se le vuelve a asignar a la evaluación el papel de averiguar la madurez académica alcanzada por los alumnos en relación con los objetivos del bachillerato y con vistas a proseguir estudios superiores. Las características de tal evaluación son:
-     La valoración de los aprendizajes se hará tomando como referencia inmediata de los criterios de evaluación establecidos por cada materia.
-     Será realizada por los profesores del respectivo grupo de alumnos, coordinados por el profesor/tutor del mismo y asesorado por el departamento de orientación del centro.
-      Las calificaciones se formularán en cifra del 1 al 10 sin decimales. Se considerarán positivas las calificaciones iguales o superiores a
5 puntos y negativos las restantes.
El desarrollo del proceso de evaluación conlleva una serie de actuaciones y características:
-      La evaluación continua se realiza a lo largo de todo el proceso de
aprendizaje.
-      La evaluación final valora los resultados conseguidos por el
alumno al término del periodo lectivo.
-     Se llevarán a cabo tres sesiones de evaluación y calificación a lo largo de cada curso.
-     La sesión de evaluación contará como instrumento básico con las informaciones y calificaciones sobre cada alumno y sobre el grupo que aporten los profesores de las distintas materias.
-     El tutor elaborará un informe síntesis que será transmitido a los alumnos.
Cabe decir que se denominan sesiones de evaluación y calificación a las reuniones del conjunto de profesores que imparten docencia al mismo grupo de alumnos celebradas con el objeto de contrastar las informaciones y valorar de manera colegiada el progreso de los alumnos en la adquisición de capacidades.
Como conclusión final de tal ley, podemos decir que la evaluación se trata de un proceso que tiene dos actuaciones muy diferentes, la evaluación continua y la evaluación final. Éstas son coordinadas por el profesor tutor quien valorará el progreso de los alumnos en la adquisición de las capacidades establecidas.
Teniendo en cuenta la Orden de 2008 que trata tal etapa educativa cabe decir; se realiza por un lado, una evaluación inicial para garantizar una adecuada transición del alumnado entre la etapa de educación secundaria obligatoria y la etapa de Bachillerato, así como de facilitar la continuidad de su proceso educativo, se adoptará una metodología activa y participativa.
  • Durante el primer mes de cada curso escolar, todo el profesorado de 1º y 2º realizará una evaluación inicial del alumnado, que tendrá como objetivo averiguar el nivel de desarrollo que presenta el alumnado. El profesorado por tanto, analizará los informes personales del último curso de educación secundaria obligatoria correspondiente al alumnado de su grupo, lo que permitirá un mayor conocimiento de la evolución de cada alumno y alumna y de sus circunstancias personales y contextuales. Al término de este período se convocará una sesión de evaluación con el fin de conocer y valorar la situación inicial del alumnado. Por tanto, la evaluación inicial será el punto de referencia del equipo docente y, en su caso, del departamento de coordinación didáctica, para la toma de decisiones relativas al desarrollo del currículo y su adecuación a las características y conocimientos del alumnado. El equipo docente, como consecuencia del resultado de la evaluación inicial, adoptará las medidas pertinentes de adaptación curricular para el alumnado con necesidad específica de apoyo educativo.
  • Por otro lado, se encuentra la evaluación continua. Ésta será realizada por el equipo docente, coordinado por quien ejerza la tutoría. Dicho equipo podrá recabar el asesoramiento del departamento de orientación. La toma de decisiones en el proceso de evaluación se realizará en la forma en que se determine en el proyecto educativo. La aplicación del proceso de evaluación continua del alumnado requiere su asistencia regular a clase y su participación en las actividades de las diferentes materias.
  • Las sesiones de evaluación a lo largo de cada uno de los cursos, se realizarán para cada grupo de alumnos y alumnas, al menos tres sesiones de evaluación. El tutor o la tutora de cada grupo levantará acta del desarrollo de las sesiones, en la que se harán constar los acuerdos y decisiones adoptados. La valoración de los resultados derivados de estos acuerdos y decisiones constituirá el punto de partida de la siguiente sesión de evaluación.
  • Los resultados de la evaluación se expresarán mediante calificaciones numéricas de 0 a 10 sin decimales, considerándose negativas las calificaciones inferiores a 5. La nota media será la media aritmética de las calificaciones de todas las materias redondeada a la centésima más próxima y en caso de equidistancia a la superior. En la convocatoria de la prueba extraordinaria, cuando el alumnado no se presente a dicha prueba, se consignará no presentado (NP) que tendrá, a todos los efectos, la consideración de calificación negativa. Aquellos alumnos y alumnas que hubieran obtenido en el segundo curso de Bachillerato una nota media igual o superior a nueve puntos, se les podrá consignar la mención de «Matrícula de Honor» en el expediente y en el historial académico de Bachillerato.
  • En las sesiones de evaluación se acordará también la información que, sobre el proceso personal de aprendizaje seguido, se transmitirá a cada alumno o alumna o, en caso de que sean menores de dieciocho años, a su padre, madre o tutores legales, de acuerdo con lo recogido en el proyecto educativo del centro.
  • La evaluación a la finalización del curso se formulará la calificación final de las distintas materias del curso. Dicha calificación tendrá en cuenta, la apreciación sobre la madurez académica del alumno o alumna en relación con los objetivos del Bachillerato, así como, la capacidad para aprender por sí mismo, para trabajar en equipo y para aplicar métodos de investigación apropiados. En la evaluación correspondiente al segundo curso, al formular la calificación final, el profesorado deberá considerar las posibilidades de los alumnos y alumnas para proseguir estudios superiores, de acuerdo con lo establecido en los criterios de evaluación comunes recogidos en el proyecto educativo del centro.
  • Para el alumnado con evaluación negativa, el profesor o profesora de la materia elaborará un informe sobre los objetivos y contenidos no alcanzados y una propuesta de actividades de recuperación. El alumnado con evaluación negativa podrá presentarse a la prueba extraordinaria de las materias no superadas que los centros docentes organizarán en los cinco primeros días hábiles del mes de septiembre.
  • Las actas de evaluación se extenderán para cada uno de los cursos y se cerrarán al término del período lectivo ordinario y en la convocatoria de la prueba extraordinaria. Éstas comprenderán la relación nominal del alumnado que compone el grupo junto con los resultados de la evaluación de las materias del curso. Incluirán también los resultados de las decisiones sobre la promoción al curso siguiente y, en su caso, la permanencia de un año más en el curso. En el acta correspondiente al segundo curso figurará al alumnado con materias no superadas del curso anterior y se recogerá la propuesta de expedición del título de Bachillerato.
Para poder abordar la evaluación en la Formación Profesional Básica, cabe destacar en primer lugar la Orden de 14 de noviembre de 1994 por la que se regula el proceso de evaluación y acreditación académica del alumnado que curse la formación profesional, específica establecida en la ley orgánica 1/1990, de 3 de octubre, de ordenación general del sistema educativo. En ella podemos destacar:
  • La evaluación de los aprendizajes de los alumnos se realizará tomando como referencia las capacidades y criterios de evaluación establecidos para cada módulo profesional. Los criterios de evaluación establecen el nivel aceptable de consecución de la capacidad correspondiente y los resultados mínimos que deben ser alcanzados en el proceso de enseñanza-aprendizaje.
  • La evaluación será realizada por el conjunto de profesores del respectivo grupo de alumnos, coordinados por el profesor tutor del mismo y asesorados por el Departamento de Orientación del centro.
  • La aplicación del proceso de evaluación continua del alumnado requiere su asistencia regular a las clases y actividades programadas para los distintos módulos profesionales del ciclo formativo.
  • El proceso de evaluación de la Formación Profesional específica implica tres tipos de actuaciones: Evaluación de cada módulo profesional.Antes de iniciar la formación en centros de trabajo, evaluación de todos los módulos profesionales realizados en el centro educativo. Al finalizar la formación en centros de trabajo, evaluación final del ciclo formativo-completo. La evaluación de cada módulo profesional requiere la evaluación continua que se realiza a lo largo de todo el proceso de aprendizaje. Esta evaluación continua es la que permitirá la evaluación final de los resultados conseguidos por el alumnado al término de dicho proceso.
  • La expresión de la evaluación final se realizará en términos de calificaciones. Las calificaciones se formularán en cifras de 1 a 10, sin decimales en el caso de la evaluación final de cada módulo profesional, salvo en el módulo profesional de formación en centros de trabajo, y con una sola cifra decimal en el caso de la evaluación final del ciclo formativo.
  • La calificación del módulo profesional de formación de centros de trabajo se formulará en términos de apto/no apto y será realizada por el profesor tutor del grupo con la colaboración del responsable designado por el centro de trabajo para el seguimiento de la formación del alumnado durante su estancia en dicho centro.
Teniendo en cuenta la evaluación según el Decreto de 28 de Febrero de 2014, afirma lo siguiente:
  • La evaluación de los alumnos y las alumnas de los ciclos de formación profesional básica tendrá carácter continuo, formativo e integrador, permitirá orientar sus aprendizajes y las programaciones educativas y se realizará por módulos profesionales.
  • Los alumnos y las alumnas matriculados en un centro tendrán derecho a un máximo de dos convocatorias anuales cada uno de los cuatro años en que    puede estar cursando estas enseñanzas para superar los módulos en que esté matriculado, excepto el módulo de formación en centros de trabajo, que podrá ser objeto de evaluación únicamente en dos convocatorias.
  • Los alumnos y las alumnas, sin superar el plazo máximo establecido de permanencia, podrán repetir cada uno de los cursos una sola vez como máximo, si bien excepcionalmente podrán repetir uno de los cursos una segunda vez, previo informe favorable del equipo docente.
  • La evaluación estará adaptada a las necesidades y evolución de los alumnos y las alumnas, especialmente para las personas en situación de discapacidad, para las que se incluirán medidas de accesibilidad que garanticen una participación no discriminatoria en las pruebas de evaluación.
  • El alumno o la alumna podrá promocionar a segundo curso cuando los módulos profesionales asociados a unidades de competencia pendientes no superen el 20% del horario semanal; no obstante, deberá matricularse de los módulos profesionales pendientes de primer curso. Los centros deberán organizar las consiguientes actividades de recuperación y evaluación de los módulos profesionales pendientes.
  • El módulo de formación en centro de trabajo, con independencia del momento en que se realice, se evaluará una vez alcanzada la evaluación positiva en los módulos profesionales asociados a las unidades de competencia del Catálogo Nacional de Cualificaciones Profesionales incluidas en el periodo de formación en centros de trabajo correspondiente.


  • En el caso de que los módulos se organicen en unidades formativas de acuerdo con el artículo 9.4 del presente real decreto, dichas unidades podrán ser certificables, siendo válida la certificación en el ámbito de la Administración educativa correspondiente. La superación de todas las unidades formativas que constituyen el módulo profesional dará derecho a la certificación del mismo, con validez en todo el territorio nacional.

EVALUACIÓN EN EDUCACIÓN SECUNDARIA, BACHILLERATO Y FORMACIÓN PROFESIONAL. Introducción.

La educación de hoy día se basa en la evaluación, ya que tantos los alumnos/as como cualquier otro elemento de la educación pasa por ésta. Esta evaluación puede ser negativa o positiva dependiendo del uso adecuado o erróneo de dicho proceso.
Actualmente, los alumnos/as de nuestro sistema educativo siempre tienen una concepción de la evaluación como una respuesta académica, algo que siempre necesitan para sentirse que están progresando efectivamente o no, en cualquier etapa educativa.
Evaluar constituye medir la calidad del servicio educativo prestado por las instituciones docentes es un ejercicio de responsabilidad que afecta al profesorado, a los agentes sociales implicados, al alumnado y a la Administración.  En términos pedagógicos, evaluar en educación consiste en emitir juicios de valor sobre el grado de organización y funcionamiento de los establecimientos docentes.

En nuestro trabajo, nos referimos a la evaluación como componente del currículo, del proceso de enseñanza y aprendizaje. Evaluar es pues llevar a cabo un seguimiento del alumno/a que permite así obtener información de cómo se está llevando a cabo ese proceso, con el objetivo primordial de reajustar la intervención educativa.